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martes, 23 de febrero de 2010

Snowing again

It is snowing...again...

And while my words fell, while my eyes are closing like cursed by a powerful spell, a distant song comes again. Maybe, British fairies are singing, closely, over the snow.







And winter came

So are the storms announcing you
or should we look for something more?
The spring has fled, and summer too:
Winter has came with all its lores.

The snow that falls over this land
turns all these crows into pale white.
Our doubts, the same: they’re now just sand,
they calmly ebb under this light.

Oh, silver sheet that beds our farms,
might you ice up our hidden fears?
As long as you employ your charms
you could congeal our saddest tears.

Please take our pains to dance, to fly
or lock them up inside ice floes.
As sleet, they’ll melt before our eyes.
As nights, the sun will force them go.

So have you sent the storms to tell
around the sky, around this rain
inside our souls closed in cold cells
that winter’s heat is here again?



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Mi primer intento, serio, de poesía en inglés. Y yo que sigo aquí, sin poder concentrarme en la Biología Molecular...

miércoles, 10 de febrero de 2010

Laisse-toi porter par le vent

Y aqui volvemos, una semana más.
Pero esta, ha sido especial.

Y no me refiero especial por un motivo en concreto...¡Hay tantos !

Por ejemplo, ¿Sabéis que he estado en Turín? Y todo gracias a la maravillosa anfitriona, Cristina (Un besazo enorme desde aqui).



He podido disrutar de Turin de sus cafes, sus chocolates...¡Y SUS CAFÉS CON CHOCOLATE! He disfrutado del sol, de la nieve. También de sus plazas, sus Iglesias, su gente. Y por supuesto de estar otra vez con vosotros, Cristina, J.A y Celia. Como siempre, mas ahora como nunca, un fin de semana-semana inolvidable...







...con todos vosotros


Y alli en Turin, hablar y hablar todas las noches. Y partidas de ajedrez que permanecian olvidadas. Y reir en la oscuridad. Y disfrutar de una pelicula. En fin, Turin ha sido un soplo de aire nuevo.


Vista de la Porta Palatina, con ese aire a la pintura de Di Chirico



Alpes nevados desde Superga


Y de nuevo, mas nieve a lo lejos, justo bajo nuestros pies.


Pero además, más cosas.¿Sabéis que luego fui a Londres? Ahora,por cortesía de J.A, mi anfitrión londinense. Y fiesta Eramus, donde me tuve que hacer pasar por un chico que estudiaba Física en el Imperial College. Pero por una buena causa: emborracharme gratis a vasos de vino chileno. Divertido, como siempre.



Aun en Italia, con un guiño a todos aquellos del Tru que saben quien es el RAY (Mejor, no hay :p)


Y el día amaneció. Como todos los días. Y pensé que...¿por que no? Hoy no iba a hacer faena, demasiadas...¿cosas que contar? Así que hice poesía, despues de que me invitaran a cenar en el piso de Sara.

Esto es lo que me ha quedado.


NO PUEDO PEDIRLE AL CIELO

No puedo pedirle al cielo
que envíe sus tempestades
y ardientes copos de hielo
incineren las ciudades.

Pregunté al más blanco broche
de la zamarra más bruna
¿Brillarás por mí esta noche?
Yace en silencio la luna.

Olas de pena en mis calas
rompen, pues hoy no he podido
pedir al ave, sus alas
o a la rosa, su vestido.

Y siguen anclados los botes
amarrados en el puerto.
Seguirán muertos los brotes
congelados en el huerto.


No me esperan nieves cálidas:
el hielo se une en mi canto
a las lágrimas de mi llanto.
Y mientras, luciérnagas pálidas
refulgen en su crisálidas,
Oh luna, lunera, luna,
¿duermes tranquila en tu cuna?
¡Mira mi ser despojado
con el corazón ajado
por la cruel infortuna!

Son tristeza inconsolable
son huida…y vida…¡ y muerte!
Son sinsentidos, también suerte
de mi sueño inalcanzable.
Así , inocente culpable,
eres querido tormento:
vidas que son un momento.
Ya llegan inviernos fríos,
ya zozobran los navíos,
ya se apaga mi lamento.



Y mientras,a vosotros,...os echo de menos. Quizás, si me dejo llevar por el viento, me lleve al mejor de los lugares. Ya no quiero elegir.

domingo, 10 de enero de 2010

Saying goodbye, saying hello

Las despedidas siempre son un poco extrañas. Conforme te vas despidiendo de la gente (la gente importante, esa que te llena el corazón por poco que veas) te das cuenta de que cada vez quedan menos. Primero aun te quedan dos cenas, luego sólo una última cerveza. Y para casa.

Cuando te llevan en coche y te dejan en el portal, te percatas de que esas dos personas recibiran tus últimos abrazos hasta dentro de unos meses. Y que la gente con la que acababas de disfrutar una cerveza...ya no la vas a volver ni a ver hasta que puedas vestir con un manga corta.

Duermes, y te levantas sabiendo que no es un nuevo dia. Es el día de la despedida final. Cuando besas a tu familia cercana y quedan ya sólo tu padre o tu madre parece que todos estos pensamientos lleguen con nueva fuerza. Un último beso y un último abrazo. Se atascan los "hasta prontos" aunque sabes que en la esperanza de vida de una persona en España, tres meses son ciertamente un hasta pronto. Pero no puedes evitarlo.

Es entonces cuando atención hacia los detalles más nimios parece que aumente. El sonido de las llaves de casa cuando las dejas, sabiendo que no te las olvidado antes de salir. Volver a dar un beso o un abrazo mientras escuchas un: "Pero si ya me lo habias dado". Siempre le sigue una mentira piadosa, una contestacion como : "Ay,¿si? No me había dado cuenta. Bueno, da igual, ¡otro beso!". Pero el momento llega y la puerta se cierra. Y sigue cerrada cuando te giras a comprobar si hay alguien ahí despidiéndote con la mano. Siempre es más fácil para los que se quedan.

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Y después de cuatro horas de vuelo, un taxi de 100 libras (105 por la espera) y un extraño virus estomacal...YA ESTOY EN CRANFIELD! Y es por eso que vuelvo a escribir, no créais. Como siempre digo: "No se está nada mal." Pero tampoco ha ido mal por Valencia,¿no?







Bueno, habrá que volver a empezar...Begin to begin. Veamos, cosas que contar:

Hoy me duele la cabeza, quizás algo del virus de ayer que aún queda. Cranfield está nevado. Hemos paseado, tomar un chocolate caliente ( chaud chocolate, en francés). Aquí es como llaman al cola-cao aguado. Llegué a casa, me puse melancólico y escribí algo que llevaba unas horas pensando. Miré por la ventana. ¡Todo sigue nevado!






Ahora me siento mucho mejor. Pero quizás también algo más frío. ¿Será que también nevó en mi corazón?